........................................Os pregunto, palabras, el silencio.......................................
   
  JAVIER AGUIRRE ORTIZ
  DE LA POESÍA CANTADA
 

DE LA POESÍA CANTADA

De siempre se ha relacionado la poesía con la canción (pensemos en los griegos, para los que poesía lírica no era otra que la acompañada por la lira, y que se escribía pensando en la ejecución conjunta, o en la poesía cancioneril medieval y renacentista); pero la canción y la poesía se han ido separando para convertirse en dos territorios diferentes, aunque a menudo limítrofes.

Los cantautores han cumplido y cumplen la función de acercar la poesía a la canción y de extender su resonancia. La poesía, siempre minoritaria, se ve impulsada por las voces de los cantautores a una altura insospechada y se expande. “Canto y canto y cantando más allá de mis penas personales, me ensancho”, dice Celaya en un poema popularizado por la voz de Paco Ibáñez. Y hablando de Celaya, no puedo evitar citar un fragmento de una declaración suya que aparece en el disco de Ibáñez Los unos por los otros:

Paco Ibáñez, además de cantarse a sí mismo hace algo más colectivo y más difícil: Incorpora en su música y su voz a los poetas clásicos y contemporáneos que siente como propios, y los hace ser en él mismo más de lo que eran en sus textos.

Tal vez ya fue la edad de oro de los cantautores, que no podemos decir, a mi entender, que estén en decadencia. Discos conmemorativos como Cuba le canta a Serrat o Neruda en el corazón, por citar dos ejemplos que no son islas, hablan de la buena salud del género.

¿Pero es oro todo lo que reluce, quiero decir, lo que resuena? Porque el poema en la canción, más que sonar, resuena, más que lucir, reluce (en el sentido positivo y también, acaso, en el negativo).

Bajemos a los ejemplos. Tomemos una canción: “Menos tu vientre”, de Joan Manuel Serrat (la escucho cantada por Silvio Rodríguez), basada en un poema de Miguel Hernández. Y vamos a la estrofa que dice –en las letras del disco Cuba le canta a Serrat–: “Menos tu vientre / todo es futuro / fugaz, pasado, / baldío y turbio.” La canción a veces olvida el detalle del poema, lo pasa por alto. El poema de Miguel Hernández reza: “Menos tu vientre / todo es futuro / fugaz, pasado / baldío, turbio.” Juguemos a encontrar las diferencias, y veamos si tienen importancia: una coma y una y. Y alguno me diría: en la canción no tienen importancia; en el poema, sí. A ver. Dejémonos de adivinanzas, y vamos a explicarlo.

El poema –que pertenece al Cancionero y romancero de ausencias–, y que por ser ya escrito una canción bien puede ser cantado, es muy sencillo en su forma, lo que no significa que no tenga una densidad conceptual importante. En esos cuatro versos se suceden seis palabras separadas por comas o por los versos: “futuro / fugaz, pasado / baldío, turbio”. Esto nos da una imagen de desconexión, de separación, que coincide con el tema del poema (fuera del vientre de la esposa del poeta todo es absurdo y deslavazado, dentro el vientre vive el germen de la armonía). La separación de las palabras mediante los encabalgamientos nos da asimismo la posibilidad de hacer distintas lecturas, considerando las palabras aisladas o conectadas: el verso es una unidad de sentido y la frase otra. “Todo es futuro” tiene sentido en sí mismo, aunque también podemos leer “Todo es futuro fugaz” y “Todo es futuro fugaz, pasado”. Esta última lectura es especialmente expresiva, dado que se encadenan sin transición “futuro fugaz pasado”, con lo que vemos literalmente escapar el tiempo en nuestras manos, o peor, no lo vemos de tan rápido que se sucede: “futuro fugaz, pasado”. Decir que el futuro es fugaz es una exageración, puesto que aún no ha llegado, y sin embargo ya se ha ido: “pasado”, con lo que se insiste en la idea de su infructuosidad. Y podemos leer, después: “pasado baldío, turbio”.

La frase, al avanzar, va ampliando su sentido, y a la vez se va entrecortando, con lo que no es percibida en ningún momento como una unidad coherente, sino más bien dislocada, rota, carente de sentido (y este es justamente el sentido de lo enunciado). Algunas de las cinco palabras yuxtapuestas (futuro / fugaz, pasado / baldío, turbio) tienen también la particularidad de poder funcionar a un tiempo como sustantivos y como adjetivos: “futuro” puede ser adjetivo (atributo) al leer “todo es futuro”, y sustantivo al leer “todo es futuro fugaz”; “fugaz” puede ser atributo si leemos “todo es fugaz” (“todo es futuro” “todo es fugaz”, dando a la pausa de separación de final de verso un valor equivalente al de la pausa en la frase, esto es, de la coma) o complemento del atributo “todo es futuro fugaz”; y “pasado” y “baldío” pueden funcionar también como sustantivos y adjetivos, de modo que podemos leer “todo es pasado / baldío” o “todo es pasado baldío”. Como sustantivo, podríamos leer a continuación, desatendiendo la coma: “baldío turbio”. No nos atrevemos a decir que “turbio” pueda funcionar como sustantivo, ya que según la RAE, es el masculino plural el que puede tener el significado de “heces de un líquido, principalmente del aceite o del vino.” Todos estos significados suceden simultáneamente, creando una sensación de inestabilidad o de provisionalidad. Cada una de las cinco palabras yuxtapuestas puede entenderse como un atributo directamente ligado al sujeto “Todo” por la copula “es”: “Todo es futuro”, “Todo es fugaz”, “Todo es pasado”, “Todo es baldío”, “Todo es turbio”, o formando sintagmas con las otras palabras encadenadas, como hemos visto. Pero las relaciones sintagmáticas que se establecen son confusas, oscuras, inseguras –y nótese que estamos utilizando palabras que aparecen en el poema: “Todo es confuso”, “todo inseguro”, “todo es oscuro”.

La poesía, al ser cantada, tal vez no es escuchada con el mismo rigor –la atención se dirige a la música y sólo tangencialmente a la letra; pero la música puede también potenciar la expresividad del poema–. La canción a la que nos hemos referido acompaña y potencia el texto (la difícil variación de la melodía en el fragmento que hemos escogido refleja bien su sentido). Queda claro, en todo caso, que en poesía una coma, una y, no es baladí y que puede tener una importante carga significativa, que debería ser tenida en cuenta por los cantautores.

 
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